Por Ivan Gomez
A sus 41 años, su vida es un ejemplo de resiliencia. Creció en un hogar marcado por la juventud de sus padres: una madre de 15 años y un padre que, pese a las dificultades, transmitieron a sus hijos la importancia del trabajo duro y la educación.
En 2018 enfrentó uno de los momentos más dolorosos de su vida con el asesinato de su hermana, un hecho que todavía la acompaña, pero que también la motivó a seguir adelante con determinación.
Llegó a Estados Unidos a los 19 años sin saber inglés. Su camino estuvo lleno de obstáculos, pero con esfuerzo aprendió el idioma y logró adaptarse, siempre con la meta de ofrecer un mejor futuro a sus hijos. La maternidad le exigió aún más fuerza: su hijo mayor vive con diabetes y celiaquía, condiciones que han hecho de su rol como madre una labor de cuidado constante.
En medio de todo, también ha tenido que enfrentar su propio diagnóstico de fibromialgia, una condición dolorosa y poco visibilizada. Sin embargo, lejos de rendirse, ha hecho de cada reto una oportunidad para mostrar que la fortaleza femenina se construye día a día.
Ella misma resume su vida con claridad: “He aprendido que la vida no se mide por lo que me quitó, sino por la fuerza que descubrí en mí misma para seguir adelante.”
Este domingo compartirá su experiencia en el podcast Entre Copas de Vino y Palabras, donde será entrevistada en un espacio íntimo que busca destacar historias de mujeres que inspiran desde la autenticidad.











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