Haz tu propia investigación (imaginación)

Por Ivan Gomez

Nada une más a los conspiradores que su frase sagrada: “haz tu propia investigación”. Traducido al español plano significa: “búscate tres videos en YouTube, dos memes en Facebook y un hilo en X, y listo: doctorado en conspiranoicología aplicada”.

La ironía es exquisita: gritan que Google y las grandes corporaciones lo ocultan todo… pero su “investigación” consiste en pasar horas consumiendo contenido en Google, YouTube y TikTok, plataformas de esos mismos malvados dueños del mundo. O sea, ¿son verdugos o benefactores? ¿Esconden o revelan? Pónganse de acuerdo, que uno ya se marea con tanto brinco.

Lo que de verdad hacen es confirmar su fe. Porque no buscan pruebas, buscan que un video casero de alguien grabando en el sótano repita exactamente lo que ya creen. Eso no es investigación, es catecismo audiovisual.

Y cuando les preguntas por fuentes, siempre pasa lo mismo: “mira este canal de un iluminado que lo arriesga todo por decir la verdad”… claro, arriesga tanto que monetiza con anuncios de colágeno en polvo y vende camisetas de wake up sheeple. Héroes modernos del consumo masivo.

La verdad es que “haz tu propia investigación” se convirtió en el chaleco antibalas de los que no tienen argumentos. No necesitas lógica, no necesitas evidencias; solo repetir el mantra y listo, eres parte de la secta de los despiertos. Un culto con Wi-Fi, playlists y mucha cafeína barata.

Así que, la próxima vez que alguien te diga “haz tu propia investigación”, respóndele con la misma seriedad: “Sí, claro… justo después de terminar mi doctorado en la Universidad de Google y mi posgrado en la Facultad de YouTube”.