El SB 1 ha causado fricción en varios campus del estado. Lo que para algunos es un acto de “neutralidad institucional”, para otros es un silenciamiento calculado. En la pasarela política de Ohio, la diversidad ha sido sacada del foco.
Por Jude Pineda Levy
Kent, Ohio — Kent State University ha anunciado el cierre de varios centros estudiantiles enfocados en la identidad, incluyendo el Centro LGBTQ+, el Centro de Mujeres y el Centro Multicultural, como respuesta a una nueva ley estatal que prohíbe las iniciativas centradas en diversidad, equidad e inclusión (DEI) en instituciones públicas de educación superior.
Esta decisión se da en cumplimiento del Proyecto de Ley del Senado 1 (SB 1), recientemente aprobado en Ohio, el cual prohíbe que las universidades públicas utilicen fondos estatales o federales para financiar programas o espacios centrados exclusivamente en identidades específicas. Los cierres entrarán en vigor el 27 de junio de 2025, justo antes de que la ley entre oficialmente en vigencia.
Además de los centros físicos, también será eliminada la comunidad de vivienda y aprendizaje LGBTQ+, un espacio residencial que había sido diseñado para ofrecer un ambiente de apoyo a estudiantes queer y aliados.
Aunque Kent State ha indicado que las instalaciones que albergaban estos programas —como la Williamson House y el Centro E. Timothy Moore— permanecerán abiertas, su propósito será redefinido para atender a todos los estudiantes de manera general, sin hacer énfasis en grupos específicos.
La administración universitaria expresó en un comunicado su compromiso de continuar promoviendo la inclusión a través de otros medios, como el fortalecimiento de organizaciones estudiantiles y el acceso a servicios generales de apoyo.
Sin embargo, la noticia ha generado descontento entre miembros de la comunidad estudiantil, exalumnos y defensores de los derechos civiles, quienes consideran que esta medida representa un retroceso en la protección de espacios seguros y de afirmación para poblaciones históricamente marginadas.
“Estos centros eran mucho más que oficinas. Eran refugios, lugares donde podías ser tú mismo sin temor al juicio o la discriminación”, comentó una exalumna del Centro LGBTQ+.
Este cambio refleja una tendencia nacional en varios estados que han aprobado leyes similares, generando debates sobre el papel de las universidades públicas en la promoción de la diversidad y la equidad.
Mientras tanto, Kent State enfrenta el reto de adaptarse a un nuevo marco legal sin perder su identidad como una institución comprometida con la inclusión, en medio de una comunidad que se pregunta qué implicaciones tendrá esto para el futuro del respeto y la representación en los campus universitarios.










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