Por Ivan Gomez
Sí, leíste bien. Mientras tú estás esperando que te aprueben la tarjeta de crédito del banco de tu colonia, Anna Delvey —bueno, en realidad Anna Sorokin, pero “Delvey” suena más fina— se paseaba por los mejores hoteles de Manhattan como si fuera la heredera perdida de los Rothschild… sin pagar un solo centavo.
¿Y qué hizo esta rusa-alemana? Se inventó una fortuna de 60 millones de dólares y se la creyó tan bien que los demás también lo hicieron. Desde empresarios de arte hasta recepcionistas de hoteles 5 estrellas: todos cayeron redonditos. Y es que cuando tienes una mirada confiada, un acento europeo y ropa cara (prestada o robada, pero ¿quién pregunta?), pareces millonaria. ¿El truco? Nunca titubear. Aunque tu cuenta esté más vacía que tu refrigerador un domingo por la noche.
Anna se coló en eventos de lujo, vivió en suites carísimas, se hizo amiga de ricos y famosos, y hasta intentó abrir su propio imperio: “The Anna Delvey Foundation”, un club de arte ultra exclusivo que solo existía en su cabeza… y en las presentaciones de PowerPoint que mostraba con más orgullo que un startup sin inversionistas.
Pero como todo buen sueño millonario sin respaldo, se le cayó el teatro. Fue arrestada en 2018, condenada por robo y fraude, y sentenciada a entre 4 y 12 años en prisión. ¿El plot twist? Se volvió aún más famosa tras las rejas. Porque en este mundo, si vas a estafar, hazlo con estilo y que Netflix te compre los derechos.
Y así fue: Netflix le pagó más de $300,000 dólares por su historia. El mundo aplaudiendo a una estafadora, pero ¡eh!, si Elizabeth Holmes pudo, ¿por qué Anna no?
Hoy está en arresto domiciliario en Nueva York, cumpliendo su castigo desde un lujoso apartamento mientras planea su siguiente proyecto: un reality show donde invita a celebridades a cenar con ella mientras no puede salir de su casa. Porque, claro, si vas a ser condenada, hazlo con catering.
Moraleja moderna: No necesitas millones, solo buena narrativa, una cuenta de Instagram curada y cara de “yo merezco estar aquí”. Anna Delvey no fue la villana… fue la antiheroína que todos los aspirantes a influencer sueñan con ser.
Pero cuidado… que si tú intentas lo mismo, lo más probable es que termines durmiendo en la banca del parque y no en un penthouse de Manhattan. Anna lo hizo primero… y lo hizo con tacones.
Anna Delvey’s Premiere Cha Cha – Dancing with the Stars










Leave a Reply